Rebote defensivo
hace 1 año · Actualizado hace 8 meses
Podemos diferenciar, básicamente, dos tipos de rebote defensivo:
Rebote corto
1) Corto, que puede cogerse con un buen “timing” de salto, habiendo cerrado bien previamente al reboteador atacante, siendo alto y corpulento o teniendo un potente salto. También es importante tener intuición para saber hacia dónde va a salir rebotado el balón.
Rebote largo
2) Largo, cuando sale rebotado lejos del aro. Sin despreciar el que todos los jugadores trabajen cerrando el rebote, si el balón va lejos del aro después de no haber sido capturado por nadie se puede coger sin saltar llegando incluso, a poderse coger después de botar. Hay muchos rebotes de este tipo en un partido. En muchas ocasiones los jugadores pequeños se quedan mirando como los altos de su equipo
cogen, o no, el rebote sin entender que es una responsabilidad de todos y más veces de ellos cuando el rebote sale largo.
Como trabajar el rebote
Una vez entendida la importancia del rebote y teniendo el deseo de trabajar por él hay sólo una receta: practicar repetidamente.
Un aspecto a mejorar es una preparación física específica que aumente la capacidad de salto. Otro aspecto es la sincronización (“timing”) del salto con la trayectoria del balón.
Se puede empezar tirando el balón al tablero y cogiéndolo lo más arriba posible para, posteriormente, ir haciendo otros lanzamientos al tablero o al aro que no hagan tan previsible cuando y dónde caerá el balón.
Simultáneamente se puede incidir en la técnica, agarrando el balón fuertemente con las dos manos y
tirando de él hacia el pecho arqueando ligeramente el cuerpo hacia atrás para evitar que puedan quitártelo desde esa posición.
En líneas generales, siempre es conveniente entrenar primero la técnica, incluso sin balón, después compitiendo contigo mismo intentando cogerlo cada vez mejor y más arriba y después compitiendo con otros.
Un ejercicio clásico de competencia es éste: dos jugadores tiran alternativamente desde una esquina del
Tiro libre y tres jugadores compiten por coger el rebote y meter canasta contra los otros dos. El que llegue a tres canastas pasa a tirar y uno de los tiradores compite con los dos restantes.
¿Cómo cerrar el rebote?
Hay diferentes formas de llevarlo a cabo:
a) de espaldas (girarse de espaldas con paso cruzado,
b) lateralmente (controlando con el antebrazo abierto),
c) de cara (bloquear con los brazos enganchando al atacante).
Fundamentalmente utilizarmos dos técnicas para conseguir cerrarlo:
1) pivote cerrando el paso al atacante mas un pequeño paso para ampliar base de sustentación y
2) Cruzar la pierna cerrando el paso, mas paso para ampliar base de sustentación.
Detalle importante: Debemos cerrar los cinco jugadores y nos solo los pivots, cuidado con los balones rebotes largos (no correr hasta que nos hemos asegurado de tener la posesión del balón).
Cualidades de un buen reboteador
Tamaño, fuerza, agilidad y sincronización son las cuatro cualidades que caracterizan a un buen reboteador. El tamaño es un elemento crítico para el rebote, ya que da la oportunidad de ganar el control del balón con un mayor posicionamiento. Los jugadores más grandes tienen una ventaja cuando se trata de boxear a los oponentes y tener el balón en sus manos primero. La fuerza juega un papel importante a la hora de poder luchar con jugadores más grandes por la posición mientras se buscan rebotes. La agilidad ayuda a darles a los jugadores más pequeños la ventaja que necesitan al permitirles moverse rápidamente alrededor de los defensores y ubicarse en mejores posiciones para atrapar rebotes. El tiempo es esencial porque le da al jugador la capacidad de anticipar dónde se realizarán los tiros fallidos o cuándo se realizarán pases hacia ellos, para que puedan estar preparados para cualquier posible rebote que se les presente.
Una combinación perfecta de cuatro rasgos puede producir lo que a menudo se denomina "coeficiente intelectual de rebote". No basta con conocer la propia altura o fuerza; también debe haber conciencia de la posición del cuerpo y del momento necesario para saltar en el momento preciso cuando las bolas rebotan en los aros y los tableros. Esta habilidad requiere práctica, pero si se perfecciona correctamente puede marcar la diferencia entre los grandes reboteadores y sus contrapartes promedio en un día de juego determinado.
Tener un gran juego de pies también va de la mano con tener un alto coeficiente intelectual de rebotes: ya sea anticipando dónde saltarán los oponentes antes de que lo hagan o simplemente venciéndolos en la cancha después de fallar, el juego de pies es clave. Ser capaz de utilizar la rapidez y la agilidad combinadas con el tamaño y la fuerza hace que alguien sea casi imparable en ocasiones (piense en Dennis Rodman). Finalmente, tener una sincronización excelente significa leer los ángulos y las trayectorias con precisión, lo que permite que un jugador reaccione lo suficientemente rápido incluso si no está necesariamente cerca en el momento en que se realizó el tiro, algo que todo entrenador busca en los mejores reboteadores de su equipo.
Los buenos reboteadores deben poseer cualidades físicas y mentales que les permitan superar a sus oponentes. Con los ejercicios adecuados, estas cualidades pueden desarrollarse y perfeccionarse aún más para convertirse en un reboteador aún más eficaz. Los entrenadores pueden utilizar ejercicios para ayudar a los jugadores a perfeccionar sus habilidades de rebote y maximizar su potencial.
Conclusión clave: Un gran reboteador necesita tener todo el paquete: tamaño, fuerza, agilidad y sincronización. Se necesita una combinación de estas cualidades junto con un coeficiente intelectual de rebotes, habilidades para el juego de pies y una sincronización excelente para que alguien sea un jugador de élite en los tableros. Aquellos que pueden lograrlo todo a menudo son comparados con Dennis Rodman en términos de su habilidad imparable a la hora de buscar rebotes.
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